Era un día mas en mi vida, me desperté, me bañé, desayuné y fui al trabajo. El camino se hizo largo, el tráfico era interminable; pero finalmente llegue.
Como todos los días muchos de pacientes estaban en mi consultorio.
Como siempre mi secretaria me dio todas las planillas de los pacientes que iba a atender. Pasaron y pasaron cada uno de ellos, hasta que vino una señora que se apellida Sanchez. Entró insegura a mi sala, miro absolutamente todo, no le falto nada por ver.Tenia un aspecto raro, en su cara.. algo le pasaba.
-¡Buenos días señora! ¿Qué le ocurre?
-No he podido dormir por varias noches
-¿Y usted que siente? ¿Porque no pudo dormir?
-No lo se
-¿Pesadillas?
Al principio no respondió, pero después empezó a temblar.
-Señora, ¿Qué le pasa?- le dije alterada.
-Tengo muchísimo miedo, pero te advierto que algo te va a pasar- me dijo
Le di unas pastillas para el sueño y se fue. Seguí atendiendo a mi pacientes con total normalidad pero pensando en lo que me había dicho. Lo que me dijo me daba vueltas en la cabeza no podía parar de pensar en eso.
Terminé de trabajar, y me fui directamente a mi casa. Mi novio preguntaba que me pasaba, pero yo le contestaba que estaba bien, pero no, todo lo contrario estaba aterrada, con miedo pensando que me podía pasar a mi o a alguien querido algo malo.
Al día siguiente, al mediodía recibí un mensaje de un numero desconocido y decía:
"DOCTORA GARCÍA, ME GUSTARÍA ENCONTRARME CON USTED PARA PODER CHEQUEAR MI ESTADO DE SALUD."
GRACIAS SR. HERNANDEZ
Con total normalidad iba a responder el mensaje hasta que todas las letras del teclado del celular se cambiaron hasta formar una nueva palabra que decía:
"ESTA PERSONA TE VA A MATAR"
Mi corazón se detuvo por un segundo y me decía a mi misma que nada de eso había ocurrido. Se lo conté a personas más cercanas pero no me creían, pensaban que estaba loca. Ese día no conteste el mensaje ni tampoco al otro día volví al consultorio.
Tenia miedo que aparezca Hernandez. Después de dos días, me llegó un comunicado que la paciente Sanchez había fallecido y que fue asesinada por un tal Hernandez.
Tenia el corazón en la boca, nadie y ni el mayor de los científicos puede explicar lo que me había ocurrido.Es hoy el día en el que tampoco puedo creer como un mensaje me salvo la vida.
Muy lindo cuento, Sol. Es una lástima que tenga tantos errores de acentuación, de puntuación y algunos de ortografía (e por he, por ejemplo)
ResponderEliminarRevisar cuidadosamente para colocar una nota y dejar un comentario en el blog del aula cuando esté listo.
Aunque todavía hay algún que otro error, mejor, Sol...
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